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¡Reos clamaban por ayuda a los policías en plena revuelta en la cárcel de Turi!



Gritos de angustia y desesperación rompieron la calma de la madrugada. La muerte se había hecho presente, una vez más, en la cárcel de Turi, en Cuenca, en un hecho que vuelve a teñir de sangre al país.

“Auxilio, mi sub. No nos vamos a escapar, queremos salvar nuestras vidas. Mi sub, ayúdenos a salvar nuestras vidas… por favor, auxilio”, era el clamor que se podía escuchar de un hombre que, trepado en unas rejas, pedía ayuda a unos policías fuera del Centro de Privación de la Libertad Número 1 de Cuenca, donde se produjo una revuelta interna.

Los gritos de auxilio se mezclaron más tarde con decenas de denotaciones de armas de fuego, tras el grave incidente que se reportó en la madrugada y que, hasta ayer dejaba 12 muertos en el interior del centro, aunque la cifra podría aumentar porque aún faltaba revisarse algunas áreas del reclusorio.

El hecho rompió el silencio y acabó con la tranquilidad de los pocos vecinos del sector de Ictocruz, zona alta del cerro de Turi y cercano a la edificación de la cárcel. 

“Es una guerra”, decían a través de sus cuentas en redes sociales y en mensajes que se iniciaron a eso de la 01:20. “Están fugando”, señalaron otros, tras subir algunas imágenes donde se apreciaba a reos que se colgaban con sábanas con la intención de salir de sus celdas para evitar ser asesinados

Los vecinos señalaron que los incidentes habrían iniciado a las 20:40 del sábado, pero en la madrugada del domingo la situación de agravó con la alerta y activación emergente de los grupos especiales de Fuerzas Armadas y Policía, que llegaron a Cuenca a las 09:40, para sumarse a los elementos de élite y colaborar en el control de algo más de dos mil internos que se hallan recluidos en el centro penitenciario.La información oficial fue limitada.

Pocos datos apenas señalaban de “una alteración del orden y que había sido controlada”, se reportaba en las cuentas del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI) y de la Gobernación del Azuay. Concluían indicando que en el transcurso del día será el ministro del Interior, Patricio Carrillo, quien entregue los datos oficiales sobre lo ocurrido.

Y en efecto, pasado el mediodía de ayer, el ministro del Interior, Patricio Carrillo, se pegó su ‘rapidito’ informativo. Calificó al suceso como una  “guerra irracional” al tiempo que evitó dar más detalles al indicar que la información oficial se la emitirá a través de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República, cada dos horas. 

Aclaró que son 12 las víctimas mortales halladas en el exterior de los pabellones. La cifra podría incrementarse luego de realizar la verificación en el interior de los pabellones, sostuvo

Familiares angustiados

“Carajo, quiero saber si mi hermano está vivo o muerto”, exclamaba Elena, una joven mujer que intentaba ingresar a las inmediaciones del reclusorio para conocer la suerte de su pariente. No quiso identificarse y pasó a formar un numeroso grupo de personas, principalmente madres, que con desesperación intentaban saber algo sobre sus hijos. 

¿Qué fue lo que ocurrió en el interior de la cárcel? En el lugar, nadie explicaba ni comunicaba de manera oficial sobre el incidente. Para colmo, a las 10:00, personal policial y militar colocaron tres filtros de seguridad para impedir el acceso a las inmediaciones del Centro de Privación de la Libertad, ubicado a 10 kilómetros del centro de Cuenca.

En uno de los filtros, la madre de uno de los reclusos, cuyo nombre prefirió mantener en reserva, adujo que se hallaba en el sitio desde las 06:00, tras un llamado de un pariente. “Nadie me dice nada. De mi hijo, con quien hablé el sábado en la tarde, no conozco si está vivo o muerto. Me han dicho que el lío fue en el sitio de máxima seguridad”, expresó la mujer con un inmenso suspiro de esperanza, pues el familiar se encontraba en uno de mediana seguridad.Otros parientes y familiares prefirieron no hablar.

Miedo, fuga y recaptura

La incertidumbre fue tan grande no solo en la población cuencana, sino para los parientes y familiares de los privados de la libertad, que recordaron el fatídico 23 de febrero de 2021, donde dos bandas se enfrentaron dejando 34 reclusos decapitados, desmembrados e incinerados. Presumían la repetición de ese hecho macabro y clamaban información que confirme que esta vez 12 privados de la libertad fueron muertos y otros 10 heridos, de acuerdo con los últimos datos que se dieron.

Los heridos fueron trasladados a los hospitales José Carrasco Arteaga (IESS) y Vicente Corral Moscoso, mientras, luego de las pericias protocolarias, los cadáveres fueron llevados al Centro de Investigación Forense de Cuenca. Durante el incidente en la cárcel de Cuenca, en medio de la balacera y los gritos, se confirmó que varios reclusos se habían fugado aprovechando el caos. No se precisó el número de evadidos, pero sí se dijo que 55 fueron recapturados en acciones cumplidas por personal del GOE y GIR en las inmediaciones y cercanías al reclusorio.

De su lado el director de SNAI, Pablo Ramírez, solo informó que 90 personas fueron evacuadas, diez de ellas heridas, las que se hallan en los centros hospitalarios de Cuenca. De los restantes 80 evacuados, no precisó su ubicación. Fue durante un informe oficial de apenas tres minutos.



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